De pequeño me gustaban las matemáticas, los pasatiempos y el ajedrez. Disfrutaba mucho con todo aquello que podía manejar de forma intelectual. El entorno familiar y social me hacía ver la vida de un modo lógico y estable en el que las cosas siempre tenían un porqué y sucedían por algo (causa-efecto).
Todo lo que yo no podía encuadrar bajo una explicación racional, lo etiquetaba de “incoherente” y lo rechazaba de forma automática, e incluso me mostraba intolerante ante ello.
En el colegio era responsable con mis deberes y obtenía buenas notas. Digamos que podía ser el niño perfecto para este mundo insensible y de metas en el que lo que importa es ser el mejor y el más eficaz.
Sin embargo, el cuerpo me avisaba de que algo no iba bien. Mi mente no comprendía lo que en forma física sufría, y es que ella no podía llegar a entenderlo: ¿Por qué me ocurre esto? Y claro, me contestaba —y me contestaban— desde el aspecto racional: “pues que ciertas glándulas están alteradas…”
Visité a diferentes doctores y realicé tratamientos físicos tediosos pero con resultado insatisfactorio. Y es que la solución estaba dentro de mí…

Afortunadamente, un familiar me llevó a un lugar en el que encontré a una persona especial que me hizo ver la clave con sus preguntas y diálogos profundos. Con ella, descubrí que el cuerpo me estaba diciendo que había un desajuste emocional en mí. Tanta razón en la cabeza me separaba de mi propio cuerpo, y yo no podía comprender su expresión, su aviso, su grito de atención… (Sigue leyendo…)
Es curioso cómo la vida nos trae cierto tipo de experiencias para que aprendamos a integrar nuestra propia energía.
Por ejemplo es muy habitual encontrar a personas con Ascendente Géminis que tienen conflictos con alguno de los hermanos.
Géminis es la energía de la diversidad, de las diferencias, de los opuestos.
Los Ascendente Géminis tienen que experimentar de alguna forma esta energía, ¡y ahí está el hermano con el que no te comunicas, o la hermana que es excluida por su forma de ser tan diferente!
La misión de Géminis es establecer vínculos y uniones y ¿qué mejor que tener un hermano con visiones diferentes para acercar los opuestos?
Mientras se rechaza al hermano rechazas una parte de ti. Dicho de otra forma, ese hermano te pertenece, o forma parte de tu campo vincular energético.
De hecho, la dualidad yace en tu interior; simplemente el hermano es el recuerdo y reflejo de tu división interna.
Una vez más, preguntarse es una forma útil y práctica para solucionar este conflicto.
El hermano es un campo de proyección muy fuerte para la persona con Géminis ascendiendo. La polarización con el hermano resulta de la separación de la propia energía. Géminis se desdobla, de ahí los 2 palitos del signo zodiacal.
Es necesario que haya diferencias para unir lo diferente. He aquí la energía de Géminis y su expresión si aparece en el Ascendente.
Por cierto, el hermano es muy posible que, si no tiene también Ascendente Géminis, tenga esta energía en su Carta natal, ya sea con un Mercurio poderoso que debe ser integrado, o con una Casa 3 bastante ocupada.
También puedes saber más sobre esta energía leyendo Psicología del signo Géminis.
Autor: José Ignacio Marina, Terapeuta y consultor psicoastrológico.
URL: Astrología y desarrollo personal
Licencia: Puedes distribuir este artículo bajo los términos de la licencia creative commons (reconocimiento – uso personal – sin alterar), enlaces activos incluidos.
Ser más yo, el paso de la indiferencia de uno mismo a la diferencia.
El coleteo del pez no se refiere a su idea de quién es, sino a la realeza de su realidad, que es un pez.
Me soy indiferente…
Soy indiferente a mí cuando ahogo lo que necesito, y rebajo lo que deseo al rango de poco importante: “No voy a tenerlo en cuenta, sólo es mi deseo, total no lo voy a conseguir”, “No es lo que otros o la mayoría desea”, “No es lo que otros desean o esperan de mí”.
Soy indiferente a mí, cuando no me atrevo a decir quiero o no quiero, o no quiero y me oculto tras de mi sombra “La silueta de mí”.
Soy indiferente a mí, cuando no respeto mis diferencias, y soy uno entre la multitud y no uno más de tantos.

© Mª Inmaculada Jiménez
Soy diferente cuando me atrevo a ser yo y tomo las riendas de mi vida, cuando asumo mis puedos, mis quieros, mis deseos, mis necesidades que no tienen porque ser los de los que me rodean o los de la mayoría.
Soy diferente cuando atiendo a mi emotividad, a mi motivación y a mi capacidad.
Soy diferente cuando me responsabilizo de mi movimiento, de lo que pienso, de lo que quiero, de lo que siento, de lo que soy, de cómo actúo, de mi talento —no lo atribuyo a otros— y lo desarrollo según yo puedo y sé en cada momento.
Y soy diferente, sólo por el mero hecho de ser quien soy, YO MISMO, en mis cualidades y en mis calidades, en mis formas y en mis fórmulas, en mis modos de ser y aprender, y en mi condición de ser humano. (Sigue leyendo…)
Todo el que tenga enfatizada la energía del signo Piscis en su carta natal deberá pasar por unas similares vivencias.
Las personas con
necesitarán afrontar la temática que el último signo del zodiaco les trae inevitablemente a sus vidas.
Sin profundizar ahora en qué cuestiones son las que tienen que descubrir como destino, a continuación se muestran algunas de las preguntas esenciales que tarde o temprano abordarán los Piscis.
La vida, a base de experiencias caprichosas, hará que estas cuestiones resuenen en el interior de los piscianos una y otra vez con el fin de que sean resueltas. (Sigue leyendo…)
Luna conjunción Plutón en el signo de Libra, ¿qué significa psicológicamente? (También Luna cuadratura Plutón, y Luna oposición Plutón).
En ocasiones existe en la Carta natal dos configuraciones energéticas cuyas interpretaciones se contradicen u oponen inicialmente.
Imaginemos una mujer con una Luna en signo de Libra y en aspecto con Plutón. ¿Qué sucedería? ¿Cómo vivirá su mundo emocional (Luna)?
Mientras una parte de sí misma sólo entiende de paz (ver Venus en Astrología, regente del signo de Libra) y se identifica con las formas correctas (Libra) existe otra que se remueve y remueve todo tipo de emociones contradictorias, en especial tras el contacto con los demás.
Libra no alcanza a comprender la intensidad emocional de Plutón.
Si en algún momento siente una emoción de rabia intensa —contraria a la energía de Libra— las 2 voces interiores que percibirá serán algo parecido a lo siguiente:
Libra llama “nazi” a Plutón mientras éste dice que Libra es una cobarde evitadora.
Esto le lleva a desarrollar un conflicto interior que le puede producir angustia o, al menos, malestar en numerosas ocasiones.
Lo habitual es que esta mujer, ante estas dos fuerzas inicialmente contrapuestas, busque asentarse en una única configuración y crea ser sólamente una de ellas, principalmente Luna en Libra.
En este caso, su energía plutoniana quedaría reprimida o excluida por su consciencia —pasando a pertenecer a la sombra de su personalidad—, y únicamente saldría en situaciones extremas y de una forma desmedida.
Esto puede hacer incluso que la persona busque identificarse aún más con su energía de Libra, temiendo cada vez más la que es su propia energía, Plutón y distanciándose de su autoconocimiento verdadero.
El acumular rencor podrá ser un resultado muy probable para esta configuración, pues Libra, con su exigencia de diplomacia, no permite la liberación abierta de emociones. (Sigue leyendo…)
En este artículo pretendo expresar pequeños descubrimientos o aprendizajes que he ido encontrándome al aplicar la asesoría astrológica más allá de una comunicación mercuriana.
Cuando trabajas día a día con la Psicología astrológica siempre hay algo nuevo que aprendes en cada sesión. El contacto humano y directo con las personas te hace darte cuenta de cosas que luego, al llevarlo a la carta lo hace muy instructivo y gratificante. Digamos que es como el proceso inverso al habitual: en vez de transmitir lo que ves en la carta al cliente, es el cliente quien te habla de su carta.
Me es evidente que lo más enriquecedor para el cliente —¡y para nosotros!— es el diálogo fluido entre ambos a través del contacto, y en numerosas ocasiones es conveniente preguntar: el psicoastrólogo no es ningún vidente.
Pienso que la asesoría debe contener todos y cada uno de los 6 ejes del horóscopo. Es decir, la presencia de los 6 ejes descritos por Bruno Huber es necesaria por:

También es curioso comprobar que un porcentaje altísimo de las personas que vienen a consulta por primera vez —ya sea para terapia psicológica, para coaching personal o para asesoría astrológica— vienen en los siguientes momentos de sus cartas:
A veces, también coincide con tránsitos de algún planeta transpersonal a uno personal.
Además, no debemos olvidar que el ejercicio de consultoría está basado en el principio mutable puesto que es un contacto, un intercambio, un aprendizaje a través de la experimentación.
Por tanto, es la Luna la maestra de la consulta, es la Luna quien fundamentalmente nos guía y nos dice qué hacer en cada momento. La Luna es quién percibe los pequeños cambios en el ambiente o en el consultante y llama, por tanto, a sus compañeros el Sol y Saturno (y Marte, Venus, Mercurio y Júpiter) para caminar por el surco marcado por ella misma.
Yendo a otro plano, es nuestra energía femenina la que abre paso a nuestra energía masculina. (Sigue leyendo…)
Tengo años practicando esta forma de arte, y aunque no soy consultora profesional, me atrevo a escribir sobre él, porque entender el feng shui es entender el manejo de la energía, y esa es una materia que puedo decir que comprendo bien.
Pero este entendimiento no es producto del azar, es producto de estudios y de investigación en la materia.
La esencia del feng shui es la esencia de nuestra energía personal, aquella energía que va delante de ti. Es la energía que emanas corporalmente, unida a tu energía psíquica, la cual va ordenando tu espacio y creando tu entorno.
Al observar tu vida, tu casa y todos los espacios en los que te desenvuelves puedes observar como está tu feng shui interno. Ese es el primer paso para aplicar las curas.
El buen feng shui tiene que ver con la circulación armónica de tu energía masculina y femenina, tratando de evitar que se desequilibre o que se escape. (Sigue leyendo…)
La Autorrealización consiste en desarrollar todo nuestro potencial para convertirnos en todo lo que somos. Es llegar a ser uno mismo en plenitud.
La Autorrealización es un camino de Autodescubrimiento experiencial en el cual contactamos con el Yo real, y vivimos desde esa verdadera identidad. Sólo así sentimos íntegramente nuestra vida y la vivimos con gozo y creatividad.
La Auto-realización o realización de sí mismo tiene que ver con la autenticidad, con ser lo que se es, y no con lo que se ha aprendido o con lo que uno pretende ser —alejado de su verdad o realidad interior.
Me gusta mucho expresar la Autorrealización de este modo:
“Quiero ser quién sé que puedo ser”
El problema de la Autorrealización implica necesariamente plantearnos la pregunta existencial ¿quién soy yo?, ¿qué soy?
Tema nada fácil pues… ¿qué veo realmente de mí? ¿proyecciones? ¿realidad? y por si fuera poco ¿qué hay detrás de lo que veo de mí?

Fotografía: José Ignacio Marina, © sermasyo.es
Ser Yo en totalidad consiste en vivir en contacto con mi realidad esencial. Luego la Autorrealización es un trabajo de profundización en uno mismo, un Ser Más Yo.
En la vida todo tiende a desarrollarse, con lo que todos estamos llamados a realizarnos: dentro de nosotros existe una fuerza o impulso dinámico que nos invita a desarrollar lo que somos, y a actualizar y sacar afuera nuestro potencial.
La Autorrealización conlleva un trabajo de desarrollo personal.
Antonio Blay, Carl Jung, Carl Rogers, Abraham Maslow entre otros, trataron este tema con el que uno, conscientemente, se topa tarde o temprano en la vida.
El término Autorrealización se suele encuadrar dentro de la psicología humanista y de la personalidad. (Sigue leyendo…)
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
Victor Hugo (1802-1885)
El futuro inquieta a muchas personas y les hace incluso perder el presente. Cuando para unos les da miedo o puede ser la esperanza, para otros es el momento en el que se plasma lo que día a día se va realizando.
Si das amor al final recibes amor. ¿No es el futuro más que el resultado del presente?
Pienso que el futuro lo creamos desde el presente, que cosechamos lo que plantamos y que los niños aprenden lo que viven… (Sigue leyendo…)
La psicología del signo Aries se caracteriza por el deseo. Un Aries no se piensa dos veces una cosa, simplemente la hace. Eso de reflexionar no es lo suyo ¡pero tarde o temprano lo tendrá que aprender!
Tampoco es muy hábil dándose cuenta de que existen los demás. Es tan individualista que se olvida de las necesidades de los otros. ¡Ojo! Para un Libra o un Virgo esto significa egoísmo, pero para un Aries esto es ser él mismo. Lo que ve un Signo con su filtro no lo ve el otro! De ahí lo difícil que puede llegar a ser en ocasiones las relaciones humanas.
Aries dice “¡lo quiero ya!” y “¡a por ello!”. Es el carnero. Puro impulso, pura fuerza, pura experimentación de sí mismo en acción. Su movimiento vuelve loco a un Capricornio pero… ¿qué haríamos sin las iniciativas de este líder innato?
Esto hace que inicialmente el signo Aries no sepa qué es tener miedo. A través de experiencias irá aprendiendo que no está solo en el mundo, y que no lo puede todo. Ver Aries y el miedo. (Sigue leyendo…)